No juran durante el cónclave

REDACCION / PANAMA AMERICA

El papado de Benedicto XVI concluyó el pasado 28 de febrero con un acto de gran simbolismo: la Guardia Suiza cerró las enormes puertas del palacio papal en Castel Gandolfo a las 8 de la noche.

Antes de la elección del nuevo papa, unas 90 personas, entre ellas los cocineros, limpiadores, floristas, médicos y sacerdotes, prestaron juramento con el que se comprometen a guardar secreto sobre todo lo que suceda en la asamblea.

Los miembros de la Guardia Suiza Pontificia no tuvieron que hacerlo pues cuando ingresan en el cuerpo, juran, con tres dedos alzados, que representan la Trinidad, y con la bandera de la Guardia en la mano, que defenderán al papa, sea el que sea, y al Colegio Cardenalicio durante el periodo de sede vacante.


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