El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, firmó dos proyectos de ley que limitan la colaboración entre la ciudad y las autoridades federales migratorias para intentar evitar así la deportación de inmigrantes que no representan un peligro para la sociedad.
Ambas medidas prevendrán que el Departamento de Prisiones y la Policía de la ciudad retengan y entreguen al gobierno inmigrantes sin historial criminal o acusados de delitos menores o no violentos.
“Casi un 40% de neoyorquinos nacieron fuera de este país y los inmigrantes ayudan a que la economía, la cultura y la vitalidad cívica de esta ciudad progrese”, dijo Bloomberg. “La ciudad valora las contribuciones de los inmigrantes”, agregó.