El papa Francisco logró cautivar tanto a los fieles como a los líderes del mundo, con su forma de ser y por su carácter afable.
Francisco recorrió por primera vez la plaza de San Pedro, saludando a los fieles usando el papamóvil sin la seguridad a la que estamos acostumbrados a ver; quiso sentirse cerca de todos aquellos que lo vitoreaban y saludaban. No cabe duda de que de ahora en adelante veremos cosas diferentes en el Vaticano.
Pero hay que tener claro que el papa aún tiene que ganarse a los feligreses europeos, que se han mostrado muy reacios a las convicciones de la Iglesia, que difieren mucho de la forma como algunos piensan. Por otro lado, este también tiene que dar muestras de que los casos de abusos no quedarán impunes, para poder tener un pontificado limpio.