Su historia es otra más de perseverancia. Pasó sus primeras nueve temporadas como profesional entre los Rockies de Colorado y los Padres de San Diego sin poder conseguir dar el salto definitivo a las mayores.
La oportunidad para mostrarse finalmente llegó con los Mellizos, los colistas de la división Central de la Liga Americana en 2012. No desentonó en las 15 aperturas que dispuso al redondear una marca de 6-5 con 4.44 de efectividad. Acumuló ocho aperturas de calidad para un equipo que quedó último en ese renglón en la Americana.
Durante el invierno, pese a haber sido uno de los pocos lanzadores con desempeño positivo, fue colocado en la lista de jugadores transferibles.