Las flores del 'Keukenhof' sobreviven a la crisis económica
"El Keukenhof sigue siendo una visita atractiva porque las flores, con
su color, su olor, son elementos que gustan y alegran a la gente, que
experimenta el final del invierno", indicó la responsable de ventas de
ese evento, Karin Hoogland.
El parque -que este año llega a su 64 edición y abre con el tema "Reino Unido: Tierra de Jardines"- recibe anualmente una media de 800,000 visitantes en sus más de 32 hectáreas de jacintos, tulipanes y narcisos.
"Un 25% de los visitantes son holandeses y el 75% restante viene del extranjero, especialmente de Alemania, Reino Unido o Francia", señaló Hoogland.
La visita al "Keukenhof"
es una oportunidad para contemplar los campos de tulipanes holandeses
que se ubican en las inmediaciones del parque y que, con sus llamativos
trazos paralelos de color, son el icono con el que Holanda se ha ganado
su merecida fama de país de las flores.
"Los campos de tulipanes del entorno al parque son únicos en el mundo", señaló la portavoz como otro elemento que contribuye al éxito del "Keukenhof".
El evento floral, fue concebido en un principio como jardín de hierbas aromáticas por la aristócrata holandesa Jackeline de Baviera (1401-1436) y no fue hasta 1840 cuando los arquitectos paisajísticos Zocher diseñaron la actual distribución del parque.
La
mayor atracción este año es un mosaico de bulbos en flor que representa
el Big Ben, -el emblemático reloj de la torre del palacio de
Westminster en Londres- y la londinense torre "Tower Bridge".
Para
el mosaico, de 13 por 22 metros, se han plantado casi 60,000 bulbos,
aunque a causa de las bajas temperaturas de las últimas semanas en
Holanda no mostrarán su máximo esplendor hasta que suban los termómetros
en el país.
"Somos muy dependientes del tiempo meteorológico",
reconoció la portavoz, que agregó que "si la primavera empieza con
temperaturas bajas, los bulbos florecen más tarde y si hace mucho calor
al final de la estación, se marchitan antes".