Las fanáticas llegaron desde las 5:00 p.m. No les importó que las puertas del Figali se abrieran a las 6:30 p.m. en punto.
La moda era cintas en la cabeza, pantalones de colores y hasta botas.
Algunas hasta compraron collares con el nombre de cada Jonas.
Hubo una gran cantidad de jóvenes, así como también de niñas en compañía de sus padres.