Jóvenes crean aplicación para compartir fotos sin dejar rastro
La aplicación se llama Blink Me, es gratuita y cuenta ya con unos 3,000 usuarios en América Latina, en Chile, México y Colombia, explicó Max Rencoret, uno de los creadores del proyecto.
Blink Me permite a cada persona elegir una foto, los contactos con los que quiere compartirla y el tiempo de exposición: blink, fugaz pestañeo, tres segundos o cinco segundos. Después, la imagen desaparece y no queda almacenada en la memoria del teléfono.
Max Rencoret, que ha congelado sus estudios de Ingeniería Civil para dedicarse al proyecto, y su amigo Benjamín Molina, que estudia Agronomía, tuvieron la idea de crear Blink Me.
"Estábamos de vacaciones en la playa y una noche en una fiesta le sacamos una foto a un amigo que estaba borracho", recuerda Rencoret.
Mandaron la imagen a otro amigo por WhatsApp y el poder de las redes sociales hizo el resto. "En pocas horas la tenía medio Santiago, estaba en Facebook y la habían visto su novia, sus padres y su jefe", explica.
Los dos jóvenes pensaron en crear una aplicación para poder compartir fotografías comprometedoras sin correr el peligro de que se difundan a través de las redes sociales.
"La gente lo usa para compartir un momento. Las fotos en los chats tradicionales se almacenan y ocupan memoria del teléfono, y a veces no tiene sentido guardarlas", afirma Rencoret.
El principal grupo está formado por jóvenes de entre 14 y 18 años, que utiliza la aplicación para compartir muecas o caras chistosas.
Los universitarios recurren a Blink Me para compartir fotos de fiestas, como la de la celebración veraniega que dio pie al proyecto.
Un tercer grupo de usuarios lo integran personas adultas, que le dan una función más práctica. "Una mamá nos contó que lo usaba para mostrar los vestidos que se compraba a sus amigas", explica Rencoret.
El desarrollo de la aplicación está a cargo de la empresa Nixpic, que Rencoret ha creado junto a tres socios más. La compañía tiene además once empleados.
Los jóvenes tienen un presupuesto de 250,000 dólares, que procede de concursos públicos que ha ganado el proyecto y de inversionistas privados que confían en el potencial de la aplicación.