Buscando la resocialización entre oportunidades escasas y estigmas

REDACCION / PANAMA AMERICA
  • Las áreas con mayor índice de violencia están vinculadas con la deserción escolar. Allí los jóvenes comienzan a ser reclutados por los grupos, en edades tempranas.

“Me sentía como barco a la deriva”, es la expresión que usa Ramón Valdés para describir su ya pasada experiencia en las pandillas. Él nació y creció en El Chorrillo lleno de carencias espirituales y materiales. Accedió a dar su testimonio y mantiene la esperanza de que su caso cale en los adolescentes que crecen en ambientes similares a los que él vivió. En medio de problemas familiares y el trabajo infantil, al cual tuvo que entrar para subsistir, Ramón también encontró los peligros de la calle. Tras su experiencia en la cárcel halló después otro inconveniente: el precio de la resocialización.

De la mano de la pastora Dalia Vivero, Ramón logró hoy el acceso a una plaza de trabajo. Y como la situación no se ha repetido de la misma forma para otras personas que como él intentan dejar atrás la violencia, entre sus recomendaciones hay palabras claves y en un tono fuerte y directo. Para él, los planes de resocialización deben abarcar mucho más allá de las capacitaciones. En este momento se requiere seguimiento y más oportunidades para quienes buscan una salida a la criminalidad.


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