Gabriel Pascual, del Comité de Familiares por la Salud y la Vida, piensa que esta
pensión vitalicia al menos para las personas que aún requieren movilizarse a citas y atenciones médicas, les solventa un poco la situación.
Aunque los medicamentos ahora los reciben de forma gratuita por parte del Centro de Especialidades de Toxicología, la vida de las personas afectadas ha cambiado, y cambia conforme pasa el tiempo por los daños en su salud. En algunos casos deben variar la alimentación y su circunstancia económica.
Los pacientes intoxicados por dietilenglicol pueden entrar en daños renales y neurológicos. Entre los síntomas que pueden presentar son la pérdida de apetito, del oído, visión, olfato y padecer gastritis. Por tanto, requieren de un tratamiento especializado y con rapidez.