La brevedad con la que tenían que redactarse los telegramas dejaba mucho que desear en el aspecto ortográfico de los emisores del mensaje. Esto se debe a que siempre se ha cobrado por cantidad de palabras, argumenta Ruth Tuñón, de la oficina de Correos y Telégrafos Nacionales de Panamá. “El tipo de lenguaje que se utilizaba era, más que todo, para economizar dinero”. En otras palabras, si su mensaje era para dar el pésame a un familiar o conocido, en vez de escribir “Le envío mis condolencias, escribía: “Envíole condolencias”, con el fin de minimizar el texto, ya que se trataba de una brevedad o urgencia.
Este modo de expresión escrita dominó la época colonial de la mayoría de los países latinos como describe Alberto Montes, profesor de español de la Universidad de Panamá. “Era la costumbre de ese idioma de la población castiza de Latinoamérica que fue conquistada por los españoles”, dice.
En la actualidad, a pesar de que los mensajes de los telegramas que se envían en Panamá son cortos, la población poco conoce de ese modo antiguo de expresarse, explica Tuñón. “Hoy, la gente es precisa. Me llama la atención que se interesan por colocar correctamente cada palabra y sin errores ortográficos, en todo caso, nosotros corregimos los textos si los usuarios lo autorizan”.