La diva dejó el cine por no querer desnudarse. Le ofrecieron millones

REDACCION / PANAMA AMERICA

Con la llegada de la democracia, la artista manchega dejó el cine por no querer desnudarse. "Veía a Carmen Sevilla o a Nadiuska con los pechos al aire, yo tenía 43 y estaba como un tren. Me ofrecían millonadas. Pero preferí que el público me recordara como era", detalló.

Y en los ochenta y los noventa, aunque se centró en la canción, también se convirtió en un rostro habitual de las revistas de corazón o en programas donde exigía, según las malas lenguas, poner una media en la lente de la cámara para que no se le vieran las arrugas.

Con la llegada del siglo XXI, su carácter excesivo, su atípica familia con sus hijos adoptados Thais y Zeus, y su aspecto barroco, la convirtieron en una diva de lo [B]kitsch[/B]y en un ícono de la comunidad homosexual.

"Cuando voy a actuar a alguna ciudad de EE.UU. están todos los [B]gay[/B]de la ciudad", reflexionaba.

Al cumplir 80 años de edad afirmó triunfal: "No lo aparento". Y hace tres años resumía su gran incombustibilidad: "Dios me da una salud de hierro".

En una de sus últimas entrevistas aseguró: "Mi carrera ha sido maravillosa".


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