Ya son varios los obreros fallecidos este año en accidentes laborales, y cada vez que estos casos ocurren, abundan las excusas, lamentos, quejas y denuncias por parte de gremios, autoridades y empresas constructoras, que nada aportan para evitar que episodios tan tristes se repitan.
La seguridad laboral es un tema innegociable, un derecho que no se puede negar a ningún trabajador. Se trata de algo que se tiene que garantizar, sobre todo en un país como Panamá, donde la construcción de obras de toda índole ha venido determinando, en gran medida, el desarrollo económico que ha experimentado en los últimos años.
El accidente de ayer en La Chorrera, que siembra el luto en dos humildes familias chorreranas, pone el dedo en la llaga y nos recuerda que brindar seguridad en el trabajo es una materia pendiente para miles de panameños que a diario exponen sus vidas con el objetivo de ganarse el pan, generando, a la vez, riquezas al país.