Las imágenes ofrecidas por las cadenas de televisión trajeron a la memoria de los estadounidenses los atentados terroristas de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington.
Cuerpos ensangrentados, pánico en la expresión de ciudadanos corrientes, caos en las calles y el sonido de las ambulancias.
Tras las explosiones, el espacio aéreo sobre Boston fue restringido.