La amenaza de reacciones por el descontento social sigue latente. Día tras día es constante observar núcleos de protestas de usuarios del transporte colectivo, cansados por la sencilla razón de que su vida se ha alterado por tener que esperar más de lo acostumbrado por un bus que los lleve a sus trabajos y los regrese a sus hogares para atender otras obligaciones. La respuesta no puede estar sujeta al tiempo; tiene que darse pronto, sino se generará una explosión social.
Un mes sin soluciones reales
Francisco Paz (francisco.paz@epasa.com) / PANAMA AMERICA