Aunque las autoridades prefieren no revelar de dónde proviene la mercancía falsa que se decomisa en los operativos, es un secreto a voces que las mismas se producen en: China y Perú, los dos países líderes en la falsificación de cualquier producto. “Vienen de países asiáticos, pasan por Panamá y tienen destino final tanto en Norte como en Suramérica”, señaló la fiscal Fernández.
Si estos productos llegan por mar, pasan a través de contenedores; pero si es por los aeropuertos, vienen en aviones de carga comercial.
Fernández argumentó que por lo general la mercancía llega sola y alguien tiene que retirarla. “Eso se llama tráfico de mercancía ilícita. También pasa que llegan a Panamá, pero son enviadas a otros países, posiblemente de Centroamérica”, dijo.
Por otro lado, en Aduanas cuentan con tecnología para detectar mercancía falsa. “Trabajan con un escáner que utilizan para verificar aleatoriamente los contenedores que llegan a Panamá, analizan las vías de embarques y dependiendo de la procedencia del contenedor se interviene el vagón”, afirmó Fernández.
La fiscal asegura que Panamá no puede considerarse como un santuario de la piratería, a pesar de que somos un país de tránsito. “No existen grandes maquilas ni grandes industrias de falsificación. Sin embargo sí se han desmantelado pequeños y rudimentarios lugares donde se ha ensamblado mercancía falsificada”, sentenció.