Turismo antártico crece y genera 300 millones dólares
El turismo antártico, que la última temporada registró un afluencia de 35,000 visitantes, está repuntando tras la caída experimentada tiempo atrás y ya factura unos 300 millones de dólares al año.
Estas cifras fueron dadas a conocer durante la XXXIV reunión anual de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos, (IAATO), que se desarrollará en Punta Arenas (Chile).
"Es la primera vez que tenemos una participación tan alta en una reunión", subrayó el vicepresidente ejecutivo de la IAATO, Steve Wellmeier, quien explicó que el congreso analizará acciones para impulsar el turismo.
Fundada en el año 1991, la IAATO cuenta en la actualidad con 111 socios de Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos.
La IAATO, explicó la viceministra de Turismo de Chile, Jacqueline Plass, "agrupa al 90% de los prestadores de servicios de turismo antártico internacional".
Aunque Chile posee una ubicación geográfica que le permite mantener un puente aéreo con el "Continente Blanco" y evita así que los cruceros tengan que atravesar el Mar de Drake, lo cierto es que su potencial turístico está desaprovechado, reconocieron las autoridades.
Por este motivo, el Gobierno chileno está trabajando para transformar Punta Arenas, la ciudad más próxima a la Antártica en todo el mundo.
Una de las circunstancias que favorecen su expansión son las expediciones científicas de países que hacen escala en el sur de Chile de camino hacia la Antártica y que representan una aportación económica de 20 millones de dólares.
Al respecto, la subsecretaria de Turismo señaló que Chile quiere aprovechar esta reunión para mostrar la región austral de Magallanes como el lugar idóneo para acceder a la Antártica.
Las actividades en el "continente helado" están sujetas a regulaciones derivadas de la evaluación del impacto ambiental, la protección de la flora y la fauna y la gestión de los residuos.
El desarrollo del turismo en esta zona del planeta fue posible gracias al Tratado Antártico, firmado en Washington en 1959, cuyo propósito es que este territorio se utilice para fines pacíficos y que no sea objeto de disputas entre los países.
Con 14 millones de kilómetros cuadrados, las temperaturas más bajas del planeta y vientos de hasta 300 kilómetros por hora, la Antártica posee la mayor reserva de agua dulce de la Tierra y el 90% de todo el hielo del planeta.
Estas características la dotan de un exotismo que despierta el interés de los amantes de la aventura que empezaron a llegar en la década de los cincuenta.
Pero la expansión de la industria turística es reciente, ya que en la temporada 1992-1993 los visitantes apenas alcanzaba los 6,700 y en la de 2008-2009 ya superaba los 45,200.
El hundimiento de una nave en 2007 y el encallamiento de dos cruceros en la temporada 2008-2009 determinó la prohibición de que los transatlánticos operaran con crudo pesado, una restricción que provocó un bajón hasta que los ferris hicieron ajustes técnicos en sus motores.
Expertos consultados, como el director del Instituto Antártico Chileno, José Retamales, estiman que el turismo no representa una "amenaza" para el continente blanco, "porque es una actividad que va a permanecer controlada".