Hace 30 años, el sábado 5 de marzo de 1983, por primera vez en la historia de Panamá, un papa romano piso suelo istmeño.
En medio de cantos y aplausos, Karol Józef Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II, se inclinó y besó suelo panameño, en una de las celebraciones más importantes en la historia de la Iglesia católica panameña.
Juan Pablo II llegó a Panamá como parte de una gira por ocho días en Centroamérica y Haití.
“Con gran ilusión esperaba estar en Panamá, besar su tierra, saludar a su pueblo, que aunque estamos lejanos por la geografía, seguimos unidos por el afecto”, fueron las primeras palabras del papa viajero, cuando llegó a Panamá. el sumo pontífice fue recibido por el presidente de aquel entonces, Ricardo de la Espriella, y los altos representantes de la Iglesia católica istmeña.
Después de recorrer la Vía España, donde fue ovacionado por miles de panameños, llegó al Estadio Revolución donde ofreció una espléndida homilía ante miles de panameños, después visitó la Presidencia y viajó a Costa Rica.