Una tienda virtual, al estar en internet, permite vender a personas en todo el mundo, y aunque se pueden hacer envíos internacionales, por ejemplo desde Estados Unidos hacia algún país de América Latina, se debe tener en cuenta que estos envíos dificultan las devoluciones y los reclamos por garantía, incrementando costos, salvo si se trata de productos digitales. Además, los servicios de aduana de cada país pueden exigir el pago de impuestos adicionales a la hora de despachar o introducir los productos al respectivo país.
Con relación al tema de las entregas a sus clientes, Fernández asegura que su padre, y en ocasiones ella misma, se encarga de llevar la mercancía a sus compradores. La mayoría de las veces no tiene devoluciones, porque son pedidos de clientas que, por ejemplo, no varían en tallas, si se trata de ropa. En el caso de los accesorios, expresó que trata siempre de comprar cierta cantidad de los productos de reconocidas marcas que estén de moda, asegurándose de que sea una tendencia en la que el movimiento de ventas sea bastante rápido.