A pesar de todo, no pierden nunca la esperanza

REDACCION /

La acción se produjo porque el propietario de las tierras, John Hanson McNair, presentó su título de propiedad y exigió la expulsión de las familias que las ocupaban ilegalmente.

Las casas de estas personas eran, en su gran mayoría, estructuras ligeras construidas con zinc y madera; la tarde de ayer una retroexcavadora las dejó convertidas en escombros.

En tanto que sus moradores (de lo que fue la barriada La Bendición, en Burunga), con una mezcla de sentimientos de rabia, dolor e impotencia, se apoyaban con la oración, que según ellos evitó que el lanzamiento se realizara en los tres intentos anteriores, como único medio para lograr el milagro de un terreno y una residencia propia de donde nadie los pueda sacar.


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