La Madre Lupita, fue homenajeada en su país.
La hoy beata enfrentó la persecución religiosa del periodo revolucionario y, a pesar de haberse comprometido en matrimonio a los 23 años, decidió tomar los hábitos para dedicarse al servicio de los enfermos y de los pobres. La Conferencia del Episcopado Mexicano invitó a obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas, seminaristas y fieles laicos a agradecer a Dios la canonización de la Madre Lupita. A Roma viajaron cerca de 40 religiosas de la Congregación fundada por la nueva santa mexicana, según la madre Imelda Maciel, superiora general de la congregación fundada por la madre Lupita y el sacerdote Cipriano Iñíguez.