Las mujeres exigen igualdad para heredar fortunas familiares

Quieren acabar la "discriminación sexual" contra su minoritaria clase social, integrada por mil familias que poseen un tercio del territorio del Reino Unido y cuya riqueza ha eclipsado la importancia de su queja, aseguraron varias aristócratas.

La nueva Ley de sucesión al trono inglés, tramitada por los diputados y promulgada por la reina Isabel II, ha dado fuerzas a la campaña "Igualdad para las mujeres en títulos nobiliarios" para debatir un tema tabú para la aristocracia.

Más de 200 aristócratas, hombres y mujeres, han firmado una carta abierta para conseguir que no se les discrimine en función de su sexo, al igual que ocurrirá con el futuro hijo de los duques de Cambridge que nacerá en julio, que será el tercero en la línea de sucesión al trono sea niño o niña.

 
"No hubo interés en este asunto hasta el embarazo de Catalina. Nos hemos aprovechado del interés mediático en torno a la sucesión, pero no es que estuviéramos esperando a que la monarquía diera el primer paso", matiza Liza Campbell, una de las aristócratas que apoyan la campaña.

Liza es la segunda hija de Hugh Campbell, sexto conde de Cawdor cuya fortuna, título y propiedades pasaron a su hijo menor tras su muerte, obviando a sus dos hijas.

Hoy, con 53 años, esta artista, columnista y escritora alza la voz por la primogénita de la familia, que se resiste a hablar.

 
"A ella le resulta difícil hablar y no se cómo lo estará tomando. Para mí la situación fue muy rara, desde pequeña sabía que todo sería para mi hermano y eso, desde el punto de vista de una persona educada en los 70, no era normal. Me uno a esta campaña porque no tengo nada que perder, por herencia no me toca nada", reconoce.

Ante el silencio de muchos primogénitos, la iniciativa se nutre de los apoyos explícitos de hermanas más jóvenes, como Olivia Stuart Taylor, hija menor del barón Nicholas Stuart Taylor, que a sus 61 años no tiene herederos varones.

"Apoyo la campaña, ya que el título de mi padre se extinguirá tras su muerte de acuerdo con las leyes actuales, pero si la ley cambia mi hermana Virginia, de 23 años, sería capaz de convertirse en baronesa", explica la joven, de 21.


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EFE
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