- No acercarse ni molestarla, por el contrario, alejarse lentamente sin quitarle la vista de encima.
- Si la encuentran en casas, oficinas u otro lugar cerrado, no ingresar sin una persona que sepa manipular culebras porque en segundos cambian de lugar, se camuflan fácilmente y atacan.
- Tener mucho cuidado si la ven enrollada, porque esa es la posición típica de ataque y si se le estimula, puede reaccionar como un resorte estirándose, en segundos, la distancia que mide el cuerpo, por lo tanto, sería difícil escapar de una mordida.
- Una vez mordida, trate de calmar a la víctima porque, en la medida en que se asuste, corra o haga cualquier otro esfuerzo, su circulación sanguínea puede acelerarse y agravar los efectos.
- Quienes sufren presión alta corren un mayor riesgo, porque mantienen un aceleramiento superior del corazón.
- Médicos recomiendan a madres que amamantan que han sido mordidas no seguir haciéndolo hasta que el tratamiento que se les indique finalice y se compruebe que sus cuerpos no contienen residuos venenosos que puedan afectar al lactante.
- El suero antiofídico es el tratamiento inmediato y se debe aplicar lo antes posible, pues la vida del paciente puede estar en peligro.