Indiferente a la vista de la mayoría de nosotros, de igual forma ignoramos lo que hay detrás de un accidente de tránsito que destruya un poste de luz, un semáforo, así como el vandalismo contra una parada de bus o algún hidrante. Como parte del paisaje citadino, nos olvidamos de que esos bienes salen de nuestros bolsillos y si se dañan, también nos corresponderá pagarlos, si seres irresponsables no enfrentan su obligación y proceden a resarcir el perjuicio ocasionado.
Pagamos justos por pecadores
Francisco Paz (francisco.paz@epasa.com) / -