Pobreza, miseria, corrupción, censura, demagogia, oportunismo, son temas que sobresalen en esta producción teatral.
Necesidades, comportamientos sociales reprochables, fragmentación del poder popular, hambre de respuestas, señalamientos de complicidad, desapego a las normas terrenales y divinas, pugna por el poder, pases de factura, de eso predica El man de la cámara (Kendall McKella). Acude a su cita cotidiana de denuncia. Endilga culpas, también él tiene techo de vidrio, pero, no cesa su pregón, porque “la gente tiene derecho a estar informada”.