El presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, en su tradicional mensaje conmemorativo de la represión de Tiananmen del 4 de junio de 1989, hizo un llamado a los dirigentes chinos para que aprovechen la actual oportunidad histórica y creen una nueva era para los derechos humanos.
Ma también pidió al liderazgo chino mayor tolerancia y amplitud de miras con respecto a los disidentes y calificó los sucesos de Tiananmen como una "tragedia causada por una gestión gubernamental inapropiada".
La brecha en el respeto a los derechos humanos entre Taiwán y China es un obstáculo para el estrechamiento de los lazos, señaló el presidente taiwanés, que espera que Pekín se esfuerce en acortar distancia en este terreno.