La esperanza ha quedado tocada tras el empate en casa del pasado viernes ante México (0-0). La fe que había en la antesala de aquel duelo ante el Tri no es ni parecida a la que existe con miras al choque de hoy ante Estados Unidos.
Pero yo tengo un punto de vista que difiere al de la opinión general. A mí me dejó muy tranquilo la igualada ante el Tri y con más esperanzas que nunca de que hoy venceremos a Estados Unidos.
La memoria es corta y el tiempo hace olvidar. Mas no debemos dejar pasar que esta misma selección ya derrotó a los estadounidenses; que fue este mismo equipo el que salió aplaudido del estadio Olímpico de San Pedro Sula, en Honduras. Que este mismo onceno nos permitió darnos golpes de pecho cuando en marzo pasado liderábamos en solitario la Hexagonal final de Concacaf. Este equipo aún tiene crédito.