En la maratoniana reunión celebrada el pasado domingo en un enclave fronterizo para preparar el evento, las Coreas no se pusieron de acuerdo en cuanto a los líderes de las delegaciones.
En lo que sí están de acuerdo ambas Coreas es en los principales temas que tratarán, el más urgente de ellos, el del complejo industrial de Kaesong, un proyecto económico conjunto que se encuentra cerrado desde hace casi dos meses, cuando el régimen del joven Kim Jong-un retirara a sus 54,000 trabajadores.
Además, las autoridades buscarán alternativas coherentes para que se logren reanudar los viajes de surcoreanos al resort norteño de Kumgang, suspendidos en el año 2008 después de que una turista fuera asesinada a tiros por un soldado de Pionyang, y también tratarán de retomar los encuentros de familias separadas por la guerra, que no se celebran desde 2010.
Se desconoce si formará parte de la agenda el tema de la desnuclearización de Corea del Norte, que según expertos, Seúl planea poner sobre la mesa, pero Pionyang se muestra reticente.
El último encuentro entre Norte y Sur data de 2007, y en los últimos años las relaciones entre ambos vecinos han estado marcadas por la tensión.