Brasil quiere romper la ley no escrita, según la cual el equipo que gana la Copa Confederaciones está abocado al fracaso en el Mundial del año siguiente, según dijeron ayer los centrocampistas Jadson y Paulinho.
"Estamos aquí para romper ese tabú. La Copa Confederaciones es un gran momento para comenzar con el pie derecho la caminata al mundial. Queremos ganar los dos", resumió Jadson en una rueda de prensa en Goiânia, capital del estado de Goiás, en el centro de Brasil, donde la selección está concentrada.
Desde que ese torneo comenzó a disputarse en 1997 ninguno de sus vencedores repitió el éxito en el mundial posterior, una realidad que la selección de Brasil ha sufrido en las tres ocasiones que se alzó con el título de campeón de la Confederaciones (1997, 2005 y 2009).
En la misma línea, Paulinho consideró que la Canarinha se toma más en serio la competición por jugarse en suelo brasileño y prometió "hacer todo lo posible por ganar la Copa Confederaciones", que comienza el sábado.
"La responsabilidad es muy grande. Sabemos de nuestras capacidades y las dificultades que vamos a enfrentar. Estamos preparados para ese desafío", afirmó Paulinho.