Carlos Rodríguez tuvo una noche oscura, un partido horrible ante Estados Unidos. Merece todas las críticas, con justicia, siempre y cuando sean respetuosas y medidas. Pero no es el único.
Entiendo que es fácil matarle, porque no es el más popular, el más veterano, el de más recorrido ni el que más aparece en televisión. Tampoco, dirán algunos, vale la pena estar bien con él, si al fin y al cabo no es la gran figura que nos dará una entrevista exclusiva y nos pondrá en el estrellato. Por eso, que más da, que maten al chico, que él pague por todos.
No me parece justo, porque, al igual que Carlos, también estuvieron mal Cooper, Tejada o Blackburn, que desperdició una jugada manifiesta de gol. Pero qué, ¿con esos no se puede estar mal? ¿A esos no se les puede tocar? No defiendo a nadie, solo pido que todos sean tratados por igual.