Datos
- 151 gabinetes psicopedagógicos tiene el Ministerio de Educación en diferentes centros educativos del país, en los que laboran educadores especiales o psicólogos.
- 100 especialistas en psicología y educación especial brindan apoyo a los padres de familia.
Metodología
- Adecuaciones curriculares
- Se establecen de acuerdo con el diagnóstico. Pueden ser significativas y no significativas, y en ellas se fijan las adaptaciones al currículum, porque si el niño ha sido diagnosticado, tendrá temporadas en las cuales se va a concentrar y en esa medida se va adecuando el currículum.
- Orientación a docentes
- Hay que orientar al docente de cómo debe ir estructurando los ejercicios o pruebas, las que deben contar con los elementos básicos del aprendizaje para cubrir el material igual que con el resto del grupo.
- Educación especial
- Docentes especiales se integran con los docentes regulares para apoyar a estos niños dentro del aula normal o en aulas especiales. En la Ley 1 del 4 de febrero de 2000 están todas las normativas en el manual de procedimiento, en el que se establece el trato a los niños que tienen esta condición con un diagnóstico.
Ana Isabel Valverde, integrante de los gabinetes psicopedagógicos del Ministerio de Educación (Meduca), explica que a los niños con hiperactividad, la impulsividad no les permite reflexionar sobre su conducta ni las consecuencias de sus actos.
Según Valverde, luego de que el especialista detecta indicadores, refiere al infante a paidopsiquiatría, a neurología y se hacen estudios, pues este es un trastorno a nivel neurológico.
Los psicólogos envían diferentes test a la maestra y a los padres, luego se exponen las conductas, se evalúan de acuerdo con un manual durante seis meses y, dependiendo de los indicadores, se refieren a especialistas en paidopsiquiatría o neurología, quienes realizan otros estudios que confirmarán si el niño realmente padece el trastorno.
Cuando se le ha diagnosticado, trabajan en las escuelas con los docentes especiales que se encargan de hacer las adecuaciones curriculares, explicó Khaddine Lay, del gabinete psicopedagógico de la escuela Elena Chávez de Pinate, en Juan Díaz.
“No son tratados de forma diferente, sino que se hacen adecuaciones en la metodología de la enseñanza para que puedan aprender y captar mejor, y no queden rezagados debido a este tipo de conductas”, aclaró.
Joanna Smith, psicóloga de otro de los gabinetes del Meduca, sostiene que hay que hacer una diferenciación clara para establecer un diagnóstico. "Su hijo puede ser muy inquieto, pero hay que basarse en la prueba o en el diagnóstico que nos brinda el paidopsiquiatra o el neurólogo".
Es partidaria de hacer una batería de pruebas, las que revelan los indicadores de esta condición, y no porque demuestre inquietud o se porte mal en clases.
Estadísticas del Meduca revelan que a principios del año escolar 2012, a 3,303 niños y jóvenes de la básica, premedia y media del sistema estatal se les diagnosticó esta condición.
De estas cifras, casi la mitad corresponde a niños y jóvenes del área urbana (unos 1,613 estudiantes), 1,238 en la rural y 452 en las zonas indígenas. Sobre la edad, el mayor número de confirmados se ubica en segundo y cuarto grado de la básica; mientras que en la premedia, en séptimo y octavo grado.
Las estadísticas no reflejan las diferencias por sexo ni tampoco las del sistema de enseñanza particular. A niños y jóvenes con este trastorno se les define como con necesidades especiales y se les brinda terapia.