El corazón de los dos cambió por completo. Antes, en Navidad, solían malgastar el dinero en fuegos artificiales. Ahora, planean entregar donaciones a los que más necesitan.
En cuanto a las terapias, su esposa confesó que esperarán a que pasen más de dos meses para observar con cuidado su evolución y así no realizarle terapias en Miami. Allá es costoso.
Los médicos le prohibieron inyectarse anabólicos y beber alcohol. Esta última noticia no le cayó bien a “Dindi”, quien se tomaba sus cervezas en sus ratos libres.
Solo dos personas han sobrevivido a la isquemia cerebral, la segunda es José Luis, por lo que su familia le da gracias a Dios. Planea ir a misa cuando pueda caminar.