Presiona, insulta, es muy impositivo, pero
siempre logra solucionar los casos. Para sus subalternos, Harp, director del FBI (interpretado por Tony Loew, de 71 años, fotógrafo de profesión, desde hace más de 40 años) es odioso, desagradable, siempre anda gritando órdenes. Es un veterano policía. Carga a todos marcando el paso. Sabe que cada detalle cuenta, que hay que observar, analizar, no cometer errores para llegar al fondo del asunto.