A los 17 años, Athina se instaló en Bruselas para seguir cursos de equitación con el entrenador Nelson Pessoa, entrenador, a su vez, del jinete brasileño Álvaro Alfonso de Miranda de quien se enamoró. Tras cumplir la mayoría de edad, la pareja se instaló en San Paulo. Él firmó un contrato según el cual, en caso del fallecimiento de Athina, él renunciaba a heredar.
La boda (que disgustó al padre de Athina, quien no asistió) se celebró en 2005. La novia, que lucía un diseño de Valentino, tenía 20 años y él 32. Asistieron 1,300 invitados que estuvieron custodiados por 400 guardias. Después de la boda, la pareja pensaba instalarse en San Paulo, pero les fue imposible, ya que Álvaro de Miranda tenía que prepararse en Bélgica para las Olimpiadas de Pekín.