Los amigos de lo ajeno se valen de cada artimaña para cometer sus fechorías tal es el caso que le ocurro a
Stephen Amaral, un residente de
la comunidad de Crossville, en el estado de Tennessee, el pasado 27 de junio.
Resulta ser que una vecina suya le preguntó si podía
nadar en su piscina, junto a su esposo, cuando
Amaral acepto, ella mando su marido a comprar cigarrillos, acto seguido preguntó si podía bañarse desnuda a lo que el anfitrión no se negó.
La facinerosa se demoró 20 minutos en la alberca, mientras su compinche desvalijaba la casa del ingenuo hombre contemplaba la desnudes de la mujer.
La pareja logró sustraer unos 2 mil dólares, entre los objetos robados y medicamentos. Amaral lamenta la pérdida de un revolver que utilizó cuando
era policía en Mississippi, la que planeaba heredar a sus nietos, según dijo.

