Unas 150 mujeres fueron esterilizadas sin su consentimiento mientras cumplían condenas en las cárceles de California entre 2006 y 2010, según un informe del Centro de Periodismo de Investigación (CIR, por sus siglas en inglés). El mismo detalla que en ese periodo de tiempo a dichas presas se les ligaron las trompas, lo que supone una violación de las leyes de prisión. Además, se cree que otro centenar de mujeres pudieron haber sido sometidas a ese mismo procedimiento durante la década de los noventa.
Según testimonios de presas y defensores de los derechos de los detenidos, el personal médico de algunas cárceles presionó a esas mujeres a someterse a dichas intervenciones.