La historia comenzó con el guionista Travis Beacham, quien se encontraba en el “Titanes Del Pacífico” (Pacific Rim, en el título original) en la costa de California, cuando comenzaron a formarse los elementos centrales de la película. “Recuerdo haber estado caminando en la playa de Santa Mónica. Era una mañana particularmente nublada y había algo que me llamó la atención sobre la forma del muelle en la neblina, como si estuviera saliendo del agua… Se apareció en mi mente la imagen de un gigante, un monstruo, saliendo de las olas a encontrarse con un robot gigante esperándolo en la orilla para comenzar una batalla”.
“Sin embargo”, reconoce Beacham, “sabía que eso en sí mismo no era una historia. Lo que realmente le dio forma a la trama fue pensar en quién estaba manejando el robot y finalmente determinar que debía tener dos pilotos. Dos personas cuyas mentes tendrían que estar conectadas íntimamente para manejarlo. Fue ahí cuando comenzó a armarse el rompecabezas de forma muy orgánica”. Y finalizó: “Parte del atractivo del océano es que esconde muy bien sus secretos. Hay muchos mitos sobre monstruos marinos, serpientes gigantes y todo lo que la gente piensa que se encuentra ahí abajo. Creo que hay algo básicamente aterrador sobre lo que podría surgir de esa oscuridad”.