El secretario para las relaciones con los Estados de la Santa Sede ("ministro de Exteriores"), el arzobispo Dominique Mamberti, señaló que las leyes aprobadas por el papa Francisco representan una "intervención normativa de largo alcance" y desarrollan las adoptadas por Benedicto XVI a partir de 2010 sobre la prevención y la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.
Mamberti precisó que a pesar de los cambios de muchas normas "no sería correcto" afirmar que las conductas en ellas sancionadas fueran hasta ahora penalmente lícitas, "ya que de hecho se castigaban".
El arzobispo francés añadió que la introducción de las nuevas disposiciones "sirve para identificar los casos delictivos y cumplir, así, con las normas internacionales, ajustando las sanciones a la específica gravedad de los hechos".
Mamberti destacó entre las nuevas normas la extradición de las personas acusadas o declaradas culpables de los delitos sobre seguridad área o marítima.