Por otra parte, el jefe de Estado reconoció que le “inquieta” el ascenso del ultraderechista Frente Nacional (FN), que en las elecciones legislativas parciales de los últimos meses ha conseguido en algunos casos mejores resultados que los de su Partido Socialista.
A su juicio, la pretensión de la presidenta del FN, Marine Le Pen, de que la formación de extrema derecha se convierta en el centro de la política francesa es de “una extrema gravedad”. En cuanto a las disensiones públicas en su gobierno en los últimos días, el presidente francés quiso poner fin a la polémica reabierta por el titular de Industria, Arnaud Montebourg, que se mostró a favor de que no se cierre la puerta a la explotación del gas de esquisto, que en Estados Unidos ha modificado el escenario energético y ha dado un impulso a la economía.