Amy Winehouse murió por una intoxicación accidental con alcohol cuando volvió a beber tras un periodo de abstinencia.
La forense Shirley Radcliffe dictaminó que la estrella de soul, de 27 años, “murió como resultado de una toxicidad por acohol” y fijó un veredicto de muerte accidental.
Winehouse “consumió voluntariamente alcohol, un acto deliberado que la llevó a su muerte”, declaró.