El caso del carguero norcoreano no es el primero de este tipo que se da en Panamá. Según los archivos de este diario, en 2001 salió a flote el escándalo del Otterloo. Este barco, de la antigua empresa marítima Trafalgar Maritime, Inc., tenía en su interior 3 mil fusiles AK-47 y 5 millones de municiones vivas que fueron compradas a la Policía de Nicaragua a través de dos supuestos proveedores de la Policía Nacional de Panamá. Estos dos intermediarios falsificaron documentos de Estado. Las armas fueron a parar a grupos rebeldes colombianos.
Carga de armas viajó a Urabá, pero debían desembarcarla en Panamá
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