El crecimiento de la demanda de combustibles en Brasil y el menor procesamiento interno de petróleo obligarán al país a elevar sus importaciones de combustibles y derivados en un 9.2% este año, hasta los 38,556 millones de dólares.
Según la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB), los resultados de la balanza comercial brasileña aún son muy dependientes de las cotizaciones internacionales de alimentos y minerales, debido a que el 65% de las exportaciones brasileñas es de materias primas.