Los cantos y oraciones se difunden en inglés, portugués y español con diferentes acentos. Son de millares de jóvenes que llegaron a las atiborradas playas de Copacabana para ver al papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano y a quien consideran cercano a su realidad.
Sobre la famosa acera de adoquines blancos y negros de la playa en Río de Janeiro o en la estación de metro de Cantagalo, al pie de una favela del mismo nombre, los participantes de la Jornada Mundial de la Juventud se agrupan alrededor de la fe y de la esperanza.
“Todos los días nos encontramos con jóvenes de otras partes del mundo, cada uno canta y reza en su lengua, lo que nos une a todos es Dios", dijo Estephanie Rei, una estudiante brasileña de 22 años de la ciudad de São Paulo. “En los buses, en el metro, en la playa, siempre hay cantos”, agregó.