La celebración de Phil Mickelson en el Abierto Británico comenzó cuando todavía había cuatro grupos por completar la rueda final.
“Lefty” acertó birdies en cuatro de los últimos seis hoyos y coronó la rueda embocándola desde tres metros (10 pies) en el exigente hoyo 18 para llevarse su quinto título en los torneos grandes. En cuanto la pelota entró en el hoyo, Mickelson levantó sus puños al aire sabiendo que sería difícil que alguien alcanzara su total de 281 golpes, tres bajo par. Salió corriendo para abrazar a su esposa e hijos mientras su caddie no podía contener las lágrimas.
“Este es un gran logro para mí”, dijo el ganador. “Nunca supe si podría desarrollar el juego efectivamente. Me siento asombrado de ganar el trofeo habiendo jugado la que quizás fue la mejor rueda de mi carrera”.
En tanto, Tiger Woods anduvo a los tumbos con su rueda final de tres sobre par y nunca estuvo en la contienda.
“Sentí que estaba jugando bien hoy (por ayer), en realidad toda la semana”, comentó Woods. “Pegué buenos remates y esta semana estaba en control de la pelota. Sólo trataba de regular la velocidad, y no lo conseguí”.