Los jugadores y directivos del Barcelona, en su segunda y última jornada de una gira por Oriente Medio para acercar a israelíes y palestinos, visitaron ayer el Muro de las Lamentaciones, donde casi sin excepción cumplieron con el ritual de introducir peticiones y deseos en sus grietas.
"No voy a decir lo que he escrito, si no, no se cumplirá", respondió con humor el presidente del club azulgrana, Sandro Rosell, al ser consultado por EFE sobre si la Liga de Campeones estaba entre sus peticiones.
Los jugadores escribieron sus deseos en papelitos y los fueron introduciendo en las rendijas entre las grandes piedras.
El más buscado durante el acto fue el argentino Lionel Messi.