La nueva empresa tendrá su sede en Fort Worth, en el estado de Texas (EE.UU.), y tomará el nombre de American Airlines, que ha puesto en marcha un "lavado de cara" integral de su marca, el cual ha ido desde modernizar su logotipo hasta los uniformes del personal de vuelo. Además, con esta fusión, la compañía espera lograr un ahorro de más de 1,000 millones de dólares gracias a sinergias para 2015.
American Airlines es la línea aérea más grande del mundo en kilómetros recorridos, la quinta en números de aviones operados y la mayor en términos de total de ingresos por operaciones. Opera vuelos programados en todo el territorio de los Estados Unidos así como vuelos a Canadá, América Latina, Europa y el Caribe.