El Gobierno británico evalúa una posible respuesta legal contra los controles en la frontera de Gibraltar y ha pedido ayuda europea ante el empeoramiento del conflicto diplomático con España.
El primer ministro del Reino Unido, David Cameron, reclamó a la Comisión Europea (CE) que envíe un equipo al Peñón para “reunir pruebas” contra unos controles que han provocado largas colas de automóviles durante las últimas tres semanas y que considera “desproporcionados” y “motivados políticamente”.
La Comisión trasladó a Cameron, que hará lo que esté dentro de su competencia para asegurar el respeto de las normas comunitarias, si bien le advirtió que espera que el asunto “sea tratado por los dos países de una forma que vaya en línea con su pertenencia común” a la UE.