Los padres deben poner mano dura ante todos los actos que representen la falta de valores.
Aunque tengan 15 o 16 años, es importante conversar como si fueran dos adultos y plantearles las situaciones de riesgo muy claras, sin rodeos. Así entenderán los peligros.
Decomisar el teléfono inteligente podría ser una buena opción para los progenitores.
La confianza entre padres e hijos debe ser primordial. Hay que incentivar al estudio.