Unas 4,000 hectáreas son dedicadas en la península de Azuero a la producción de etanol. La empresa Campos de Pesé, que tiene la única concesión para la producción del biocombustible, asegura que necesitará unas 7,000 hectáreas a futuro, para poder cumplir con la demanda de por lo menos 13 millones de litros de etanol.
Ubicada en Pesé, en Herrera, la empresa posee tierras propias, pero también utiliza terrenos alquilados a terratenientes locales y de otras comunidades para la producción de la caña de azúcar.
Los representantes de la empresa sostienen que con la producción de este volumen el país no tendría que recurrir a la importación de etanol.
Este es el resultado del desecho de la caña, como lo son la hoja, el cogollo y el bagazo, el cual es recogido, empacado y embalado, y luego llevado a las calderas, evitando la utilización de búnker y logrando una producción limpia del producto.
Para garantizar que la producción sea ambientalmente amigable, la empresa debe cumplir con lo establecido en los Estudios de Impacto Ambiental, que dispone el uso de procedimientos no contaminantes.
Juan Samaniego, director de Protección al Ambiente de la Autoridad Nacional del Ambiente en Herrera, señaló que la entidad vigila que la empresa utilice una producción limpia, con técnicas de bajo impacto, en la cual la quema sea una actividad cada vez menor.
La producción de etanol, aseguró, es limpia porque se controlan emisiones y se disminuyen en gran medida las quemas de cañaverales.
“Esto nos ayuda en la protección de las fuentes de agua y de la fauna silvestre del lugar, ya que las quemas traen como consecuencia la afectación a muchos hábitats de animales del área”, explicó.