Cuando aprendes algo de niño es difícil sacarlo de tu mente y cambiar de modo de pensar.
En una de las escenas iniciales, durante un debate, cada uno se mantiene en su trinchera defendiendo a capa y espada lo que considera es la verdad última. Aquí, los cuatro personajes, entre los que hay un diputado, una feminista y un jovencito desorientado que no sabe dónde hallar las respuestas a tantas dudas, producto de una educación equivocada.