En los últimos 10 años, la cúpula de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ha recibido duros golpes, que los han fragmentado y han provocado hasta deserciones.
Desde el gobierno de Álvaro Uribe, las Farc han sido víctimas de bombardeos, emboscadas e infiltraciones que han permitido la captura de algunos de sus líderes o su muerte.
En el caso de Raúl Reyes, quien fungía como el segundo secretario de la guerrilla colombiana, se le montó un cerco desde finales de febrero, el cual permitió que el 1 de marzo de 2008 se bombardeara su campamento cerca de la frontera con Ecuador.
Tres días después de la muerte de Raúl Reyes, se propició la caída de Iván Ríos, quien tenía a su mando el Bloque Central José María Córdova.
En este caso la traición, la baja moral de los guerrilleros y la ambición causaron la muerte de Ríos.
Este fue asesinado por su jefe de seguridad Pablo Montoya, quien llegó a entregarse a las autoridades y llevaba con él un brazo y los documentos de identidad personal del guerrillero, lo que le permitiría cobrar una recompensa de dos millones de pesos y desmovilizarse.
El 26 de marzo de ese mismo año, falleció de muerte natural Manuel Marulanda alías “Tirofijo”; ello causó que las bases de las Farc se movilizarán rápidamente y escogieran un nuevo líder, y esa acción recayó en Alfonso Cano.
Se mantuvo por tres años al mando de la guerrilla hasta que fue abatido el 4 de noviembre de 2011 durante un cerco militar denominado “Operación Odiseo”.
Los enfrentamientos entre la guerrilla y el Ejército colombiano son más frecuentes y en cada uno de ellos, cerca de dos a tres líderes de los diversos frentes que tienen las Farc pierden la vida, lo que causa grandes bajas.
Según los últimos reportes presentados por el Ministerio de Defensa de Colombia, la guerrilla ha pasado de tener cerca de 8,000 a 9,000 miembros a mantener en sus filas a unos 7,000 hombres, y ello se debe más que nada a los enfrentamientos con el ejército, las capturas y deserciones.
Hace una semana miembros del sexto frente fueron abatidos, allí perdió la vida Manuel Ángel Cardona, alias “El Burro”, quien según las autoridades dirigía el sexto frente, y su segundo al mando era Arley Medina Prado, alias “Jaimito”.
Desde que se inició la administración de Juan Manuel Santos hace tres años, se calcula que unos 47 miembros de las Farc han muerto.
La muerte de “El Burro” y “Jaimito”, en operaciones militares, se unen a las que en las últimas semanas permitieron dar de baja a alias “Zeplin” y “Caliche”. La operación militar del pasado 19 de agosto coincide con el viaje de los negociadores del Gobierno a los diálogos de paz con las Farc en La Habana, donde reanudaron las conversaciones que buscan poner fin a medio siglo de conflicto armado.
La muerte de alías “Sílver”, también coincidió con la vuelta al diálogo por la paz.
Hasta ahora, los miembros de la guerrilla no se han pronunciado sobre las bajas de las últimas fechas mientras se desarrolla el diálogo de paz.
El mandatario colombiano, toda la distancia, ha dejado claro que no bajarán la guardia en la lucha contra la guerrilla colombiana, independientemente de que se esté en una mesa de negociaciones.